LA GARRINADA

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Llegando a Olot se descubre por el Noroeste, en medio de sus volcanes, el despuntar de La Garrinada, sea por su privilegiada situación o por la figura hemisférica manifiesta.

La base circular del volcán es prácticamente perfecta con 800 m de diámetro y una superficie de 10 ha, a una altura relativa de 116 m. Característicos son los tres cráteres circulares alineados en dirección Norte-Sur y situados a diferentes alturas.

Igualmente singulares son las rocas volcánicas de lava esponjosa, negra y ligera, cubiertas de incrustraciones de fenocristales, de anfíboles, produciendo el rojo oscuro del exterior que recuerda a la antigua tierra encendida.

La Garrinada es el último de estos lugares que conservan intactos los vestigios del volcán.

Al lado de uno de los cráteres, hay un pozo tan particular como significativo, donde el agua que recoge no es solo de la lluvia pero también de la existencia de un río que mana bajo esta tierra.

La finca goza de una gran variedad de flora. Invadida por un bosque mixto formado por encinas y acacias, frecuentan nogales, castaños, cipreses, olivos y plantas medicinales. Al llegar la primavera y durante el otoño, el paisaje se viste de los colores que dan sus almendros y cerezos floridos.

En el mismo medio de este paraje, a 500 m sobre el nivel del mar, se encuentra el Mas Puig de la Garrinada, conocido en sus orígenes como Manso Garrinada.

Actualmente existe una gran variedad de animales, como las picariques, las perdices, conejos y codornices que conviven libremente con caballos y ciervos.

 POETA: Joan Maragall (s. XIX)